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LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA. 1923-1930

 

1.- CAUSAS Y DESARROLLO DEL GOLPE MILITAR.

2.- LA FIGURA DE PRIMO DE RIVERA.

3.- EL DIRECTORIO MILITAR.

4.- EL DIRECTORIO CIVIL.

5.- LA CAÍDA DE LA DICTADURA.

6.- EL RÉGIMEN DE BERENGUER Y LA CAÍDA DE LA MONARQUÍA.


1.- CAUSAS Y DESARROLLO DEL GOLPE MILITAR.

 

            Aunque la dictadura del general Primo de Rivera coincide en el tiempo con la aparición y desarrollo de otros movimientos ideológicos autoritarios en Europa, el fascismo en Italia o el nazismo en Alemania, las causas de su aparición son bastante diferentes entre la española y las del resto de Europa.

            Las causas del golpe de estado militar de Primo de Rivera obedecen básicamente a una serie de problemas que tenía planteados la vida política española del momento, entre los que resaltan:

            1.- La descomposición del sistema político de la Restauración. Los partidos dinásticos, conservador y liberal, carecían de nuevas ideas y programas y se hallaban divididos internamente en distintos grupos o “familias” que apoyaban cada una a un líder. Ello provocaba que los distintos gobiernos que se formaban carecieran del suficiente apoyo para mantenerse, por lo que hubo un cambio constante de gobiernos que no tuvieron el tiempo mínimo necesario para solucionar los graves problemas que tenía planteados el país. Hubo, por otra parte, intentos de formar gobiernos de concentración que agrupaban a todos los grupos políticos, pero que terminaron fracasando por la división entre sus miembros.

            Otra causa de la crisis del sistema fue su incapacidad de integrar a otros movimientos y partidos que van tomando fuerza desde principios de siglo: el republicanismo, los nacionalismos periféricos y los partidos del movimiento obrero (socialista y anarquista). La corrupción del sistema electoral y el caciquismo aseguraban que estos partidos nunca obtendrían la mayoría suficiente en las elecciones, es decir, nunca gobernarían lo que condujo a la radicalización de estos movimientos.

            2.- La cuestión marroquí. Agravada tras el desastre de Annual, había provocado un grave deterioro de las relaciones entre los militares y los políticos. El descontento militar en 1923 con los políticos se debía a los siguientes asuntos: 1) Nunca tuvieron los gobiernos una política clara con respecto a Marruecos tras Annual, oscilando entre los partidarios de abandonar la zona y los partidarios de una acción contundente contra las tropas de Abd-el-Krim para dominar la zona. 2) El pago de un rescate por los prisioneros españoles que vino acompañado con la libertad de algunos presos rifeños, acto del gobierno que muchos militares vieron lesivo contra su honor. 3) El rechazo del gobierno al plan del general Martínez Anido de tomar Alhucemas para asegurar las posesiones españolas, que provocará la dimisión de Anido como comandante militar de Melilla y duras declaraciones de los militares contra la clase política.

            3.- El problema de orden público. Sobre todo en Barcelona, donde grupos terroristas de la CNT y grupos armados pagados por los patronos se enfrentaban abiertamente en las calles, convirtiendo Barcelona en un verdadero campo de batalla. 

            

            En este estado de cosas, se fue difundiendo la sensación de que la solución a los problemas no estaba en medios constitucionales y que había que utilizar otros medios. Los primeros pasos de la conspiración militar se dieron a mitad de junio de 1923, cuando Primo de Rivera, Capitán General de Cataluña, aprovecha su estancia en Madrid para establecer contactos con otros altos mandos militares partidarios de un golpe de fuerza inmediato. Durante el verano, Primo ampliaba el círculo de conspiradores en Cataluña y volvía en septiembre a Madrid, donde se perfilaron los últimos detalles del golpe y se le elige como figura principal.

            El pronunciamiento tiene lugar el 13 de Septiembre. En Barcelona, Primo proclamaba el estado de guerra, ocupaba los principales edificios y lanzaba un manifiesto condenando a la clase política, con cierto tono regeneracionista. Mientras, en Madrid, los generales conspiradores conseguían el apoyo del gobernador militar. El gobierno tomó una actitud titubeante e indecisa, mientras el rey, de vacaciones en San Sebastián, también deja pasar las horas sin decidir nada.

            El 14, el rey se niega a autorizar la decisión del gobierno de destituir a los generales sublevados y convocar las Cortes, aduciendo que necesitaba tiempo para pensar una solución, lo que provoca la dimisión del gobierno. Tras ello, el rey llama a Madrid a Primo y le entrega todo el poder. El golpe había triunfado.

            Los historiadores han discutido mucho sobre el papel del rey en el golpe. Para unos, el rey ni los estimuló, ni lo organizó. Para otros, lo favoreció por su pasividad en las horas críticas lo que favoreció a los golpistas.

2.- LA FIGURA DE PRIMO DE RIVERA.

            Nació en Jerez en 1870 en el seno de una familia de militares. Ingresó a los 14 años en la carrera militar, ascendiendo rápidamente por sus méritos en las guerras de Filipinas, Cuba y Marruecos, alcanzando en 1914 el grado de general. 

            Tuvo un gran interés por la política, lo que le llevó a expresar su oposición a la presencia española en Marruecos en 1917, algo que le costó el puesto como gobernador militar de Cádiz. Su arrojo y su carisma hicieron que en 1923 reuniera en su apoyo al golpe a casi todo el estamento militar y, también, a buena parte de la sociedad española.

            Su falta de formación política explica la carencia de un programa político previo a su dictadura. Nunca llegó a definir qué era su régimen, cuál sería su duración y cuáles sus proyectos de futuro. Hacía política, pues, inspirado en la situación del momento y tomaba decisiones muchas veces con escasa reflexión sobre sus consecuencias, lo que le costaría serios disgustos personales y políticos a lo largo de su estancia en el poder.

3.- EL DIRECTORIO MILITAR.

            Formado por Primo de Rivera, presidente, y los generales de cada una de las regiones militares del país. Una vez formado el Directorio, la primera actuación fue la militarización de la administración, sustituyendo en los principales puestos a los civiles por militares. Nos encontramos así con:

            1.- Se cesa a los gobernadores civiles en todas las provincias y se les sustituye por gobernadores militares. Esta situación se mantuvo hasta 1924 en la que se volvió a nombrar a gobernadores civiles, un cambio que se explica por: a) Comenzaron los enfrentamientos entre los militares por cuestiones políticas. b) La dictadura contaba ya con el suficiente apoyo civil para no necesitar tanto a los jefes militares. c) Los miembros del Directorio se opusieron a que los militares se implicaran continuamente en cuestiones de política diaria.

            Fueran civiles o militares, los gobernadores desempeñaron un importante papel en la dictadura pues controlaron a las Diputaciones y ayuntamientos, al tener el poder de nombrar a diputados y concejales.

            2.- Se crea la figura del Delegado Gubernativo. Jefe u oficial del ejército que actúa como delegado del gobernador civil en cada partido judicial, encargado de informarle de los problemas de los ayuntamientos y de proponerle posibles soluciones. Otra de sus funciones fue luchar y desmantelar el sistema de caciques, aunque en este sentido poco se hizo ya que la labor de depuración de caciques siempre se centro sobre caciques de segunda fila, sin ir nunca contra caciques importantes.

            Otras medidas importantes que tomó el Directoria fueron: La suspensión de las garantías constitucionales; Limitación de la libertad de prensa y establecimiento de una censura sobre todas las publicaciones; Prohibió las manifestaciones del 1 de Mayo y encarceló a los principales líderes anarquistas, ampliando el Somatén por toda España. Al mismo tiempo que toma estas medidas, el Directorio hace frente a una serie de problemas importantes:

            a.- Problema de Cataluña. El golpe de Primo fue bien recibido por la alta burguesía catalana por motivos como la extensión del somatén o la persecución de los anarquistas. Se habla, incluso, de un pacto entre Cambó, presidente de la Mancomunidad, y Primo según el cual la LLiga y la alta burguesía catalana apoyarían la dictadura a cambio del impulso de la autonomía.

            Si existió el acuerdo fue un fracaso, ya que el dictador inició una dura represión contra las manifestaciones catalanistas, derrumbando todas las esperanzas que la alta burguesía catalana había depositado en su régimen. Así, se prohíbe manifestarse contra la unidad de España, se castiga izar la bandera catalana, se prohíbe el uso de la lengua catalana y el canto de els segadors. Además, se disuelve la Mancomunidad y se estableció un Estatuto Provincial que fortalecía a las diputaciones cuyos miembros eran elegidos por los gobernadores civiles. Con esta dura represión del catalanismo, Primo creyó haber solucionado el problema aunque, en realidad, lo que hizo fue poner a los nacionalismos contra el régimen.

            b.- El orden público. Los graves problemas de orden público, sobre todo en Barcelona, fueron una de las causas del golpe. La reacción de la dictadura contra esta situación fue una dura represión: Se decretó el estado de guerra; Se prohibieron las asociaciones y reuniones; Se implantó una dura censura en la prensa y se persiguió con dureza a las organizaciones obreras anarquistas obligándolas a hacer públicas tanto sus actividades, como el número y nombre de sus afiliados, hecho por el que los sindicatos anarquistas decidieron pasar a la clandestinidad. Posteriormente, se cerraron todos los locales de los sindicatos barceloneses y el periódico anarquista Solidaridad Obrera.

            c.- Marruecos. El problema marroquí estaba muy presente en la sociedad española, generando un gran movimiento de protesta de la opinión pública y de distintos partidos políticos por dos motivos: 1) Se exigía que se tomaran medidas contra los responsables del desastre de Annual. 2) la débil posición militar había exigido que se incorporaran a filas las quintas de los años 1918, 19 y 20, incluidos los hijos de las clases medias que, hasta ahora, se habían librado del servicio militar a cambio de un pago en metálico.

            En consecuencia, se había formado un amplio movimiento en contra de la guerra que había llegado al propio ejército, dividiéndolo en dos bandos: a) Los Abandonistas, partidarios de retirarse de Marruecos entre los que estaba el propio Primo. b) Los Africanistas, partidarios de continuar con la guerra y hacerse con el control de todo el protectorado entre los que se contaban a generales como Sanjurjo o Franco.

            En esta situación, el líder rebelde Abd-el-Krim, creyendo derrotados a los españoles, pasó a ocupar territorios de la zona francesa. Se formó, entonces, una alianza franco-española que en septiembre de 1925 desembarca con éxito en la Bahía de Alhucemas. Tras varias semanas de duras batallas, las tropas franco-españolas consiguen la rendición de Abd-el-Krim.

            Con ello, la guerra en Marruecos había terminado. La victoria se convirtió en el mayor éxito del dictador pues le congracia con los militares africanistas, permite salvar el prestigio del ejército, termina con la sangría de hombres y dinero y le permiten obtener el reconocimiento de la mayoría de la población.

            Fue, entonces, cuando Primo creyó que su fórmula de gobierno dictatorial funcionaba y que, no sólo había que mantenerla, sino que había que institucionalizarla: Con este objetivo, el dictador se dedicó a la consecución de dos objetivos:

            1.- Contar con un órgano periodístico propio, altavoz propagandístico de las acciones del régimen. Lo consigue con la aparición dl diario La Nación.

            2.- Crear un nuevo partido político que agrupara a todos sus partidarios. Lo conseguirá con la fundación del partido Unión Patriótica. Con la Unión Patriótica, Primo pretende alcanzar tres objetivos: a) Traspasar a manos civiles las funciones que realizaban los militares para evitar su desgaste. b) Buscar colaboradores para formar una administración con personal adicto al régimen. c) Dotar la régimen de un instrumento que sirviera para relacionar y comunicar al pueblo con el gobierno.

            En julio de 1926 la Unión celebra su primera Asamblea Nacional, en la que se dotó al partido de unos estatutos y un reglamento interno de funcionamiento que contempla la existencia de tres órganos centrales: el jefe Nacional (Primo), la Junta Directiva Nacional y el Comité Ejecutivo. No obstante, todo el poder estaba en manos de Primo de Rivera.

            Fue un partido integrado, básicamente, por tres grupos: los católicos, los funcionarios de la administración y los antiguos caciques rurales. Su lema fue “Patria, Religión y Monarquía”.

            Su gran problema fue la total dependencia del dictador y del gobierno, lo que le impidió tener autonomía propia, dependiendo su funcionamiento y dirección de los gobernadores civiles, que tenían el poder de nombrar a sus dirigentes. Por eso, el partido se disolvería rápidamente tras la caída de Primo.

4.- EL DIRECTORIO CIVIL.

            Aprovechando el impacto del éxito en Marruecos, Primo de Rivera creyó que había llegado el momento de afianzarse en el poder dándole una nueva estructura al régimen, mediante la sustitución de la dictadura militar por una dictadura civil.

            Se restablece, así, el Consejo de Ministros (Directorio Civil) bajo la presidencia de Primo y compuesto por civiles como Calvo Sotelo (ministro de hacienda), Aunós (trabajo) o Martínez Anido (gobernación y vicepresidente).

            a.- La política socio-laboral. 

            El Directorio, a través del ministro de trabajo Aunós, puso en marcha un modelo de relaciones laborales que pretendía eliminar los conflictos sociales mediante la intervención del estado en ellos y la integración de los sectores más moderados del movimiento obrero en los organismos creados a tal fin.

            Estos organismos fueron la creación a finales de 1926 de la Organización Corporativa Nacional que establecía la fundación de Comités Paritarios en cada oficio o corporación. Estos comités estarían formados por un número igual de patronos y obreros y estarían encabezados por un presidente y vicepresidente nombrados por el ministerio de Trabajo como representantes del estado, siendo su labor la de procurar el entendimiento entre patronos y obreros. Así, los comités paritarios eran los que establecían los salarios y las condiciones de trabajo dentro de cada corporación. En caso de desacuerdo, tanto patronos como obreros estaban obligados a someterse al arbitraje y decisión de los representantes del estado.

            Otras iniciativas llevadas a cabo por Aunós fueron: La regulación de las condiciones para la emigración; La creación de un seguro de maternidad y de ayuda a familias numerosas y la reglamentación del descanso dominical.

            Todas estas medidas, sobre todo la formación de los comités paritarios, encontraron un amplio apoyo en la UGT y el partido socialista, que vieron en ellas un gran avance social por lo que se prestaron a colaborar con la dictadura, sólo cuando la dictadura entre en crisis será cuando la UGT y el PSOE dejen de apoyarla y se pasen a apoyar al bando republicano.

            La CNT, por el contrario, siguió en difícil situación. La dictadura siguió con la persecución y fusilamiento de sus líderes, siguió en la clandestinidad y tuvo una profunda división interna por la cuestión de participar o no en los comités paritarios. Tendrá que esperar a 1930 para reconstruir sus bases y unidad. Por su parte, el PCE, que mantiene su orientación extremista buscando la revolución y transformación radical del sistema, siguió siendo un partido minoritario y con muy poca influencia social.

            En conclusión, la aceptación de la política laboral por parte del socialismo y la represión del anarquismo hicieron que la conflictividad social y laboral se redujera mucho estos años.

            b.- La política económica.

            Se caracteriza por la intervención directa del estado en la economía, poniendo en marcha una serie de proyectos que buscan fomentar la actividad económica, aunque fuera a costa de incrementar los gastos y la propia deuda pública. Entre las principales actuaciones, podemos destacar:

            1.- En 1924, se aprueba el decreto sobre la Protección de la Industria Nacional, que preveía la concesión de préstamos y ayudas del Estado para favorecer la creación de industrias nuevas y desarrollar las existentes.

            Las primeras empresas que se beneficiaron fueron las ferroviarias que recibieron ayudas para su modernización de unos 1500 millones de pesetas entre 1926 y 1929. También recibirían ayudas directas compañías navieras como las Transmediterránea y la Transatlántica.

            2.- Más polémicos resultaron las concesiones de determinados monopolios que hizo el gobierno, como el de tabacos en Ceuta y Melilla a Juan March y el de teléfonos a la compañía norteamericana ITT.

            Sin embargo, el gran proyecto monopolístico de la dictadura fue la creación de CAMPSA, en cargada de la importación, refinado, distribución y venta del petróleo en España. A pesar de las presiones de compañías extranjeras, CAMPSA fue controlada por un consorcio formado por 41 bancos españoles, lo que significó una excelente operación para el capital español desbancando al extranjero en este sector.

            3.- La realización de grandes obras públicas. Gracias al dinero que el Estado dejó de gastar en la guerra de Marruecos, pudo invertir en la realización de grandes proyectos de Obras Públicas. Estas se centraron en dos campos: 

            a) Se creó la Confederación Hidráulica y se hicieron una serie de obras que permitieron poner en regadía más de 100.000 hectáreas y multiplicaron la producción de energía hidroeléctrica.

            b) Ante la expansión de automóvil, se puso en práctica el Plan de Firmes que preveía construir y arreglar más de 7000 Kms de carreteras.

            Fue, en conclusión, una política económica que favoreció al capitalismo español al reservarle el mercado nacional (alto proteccionismo), pero que no abordó los grandes problemas que tenía la economía española, sobre todo el agrícola que con el desigual reparto de la tierra mantenía en condiciones miserables a miles de jornaleros en los latifundios del sur y otros tantos pequeños propietarios en los minifundios del norte.

5.- LA CAÍDA DE LA DICTADURA.

 

            a.- El intento de institucionalización de la dictadura. En 1928, con la oposición del rey, Primo de Rivera formaba la Asamblea Nacional Consultiva formada por miembros de pleno derecho (obispos y capitanes generales), afiliados de la Unión Patriótica y miembros de la clase política.

            La principal misión de la Asamblea fue la redacción de una nueva Constitución, terminada en 1929, de claro matiz autoritario. El proyecto, sin embargo, es rechazado por no contar ni con el apoyo de la Corona, ni con el resto de partidos políticos.   

            b.- Las oposiciones al régimen y la caída de la Dictadura. Los primeros brotes opositores que encontró Primo vinieron de un reducido grupo de intelectuales que, con Unamuno a la cabeza, criticaron abiertamente al régimen dictatorial. La reacción fue contundente: Se clausuró el Ateneo de Madrid y se suspendió de empleo y sueldo a Unamuno, deportándolo a Canarias. Ello provoca el comienzo de una fuerte oposición y descontento de los intelectuales de la época con la dictadura, casos de Azaña, Ortega y Gasset, Menéndez Pidal o Sánchez Albornoz.

            Otro frente opositor importante fueron los republicanos. Coincidiendo con el aniversario de la I República, el 11 de febrero de 1926, fundaron el partido Alianza Republicana que unía a los distintos sectores del republicanismo con sus líderes al frente: Azaña por Acción Republicana, Marcelino Domingo por los republicanos federales y Alejandro Lerroux por los radicales. Este movimiento estuvo prontamente apoyado por muchos intelectuales, teniendo como fin último la derrota de la dictadura y la monarquía y la proclamación de una república.

            También encontró oposición Primo dentro del ejército. En 1926, una serie de generales proyectaron un golpe de estado que contó con el apoyo de los republicanos y de viejas figuras políticas. El golpe se proyectó para el 24 de Junio, San Juan, pero fracasó. La “Sanjuanada” se saldó con la detección de los principales protagonistas, castigados con fuertes multas.

            Más importante fue el enfrentamiento con los militares del cuerpo de artillería. Primo modificó por decreto el tradicional sistema de ascensos por antigüedad. Rápidamente, generales y jefes del cuerpo se reúnen en una serie de asambleas que imponen una serie de condiciones a cambio de aceptar el decreto. Comenzaron las negociaciones con el gobierno pero estalló la Sanjuanada. Tras ella, Primo rechaza cualquier acuerdo, declara el estado de guerra y suspende de empleo y sueldo a todos los oficiales de artillería, terminando por disolver el cuerpo. Los militares pidieron ayuda al rey, que se inhibe del asunto. Ello provoca un alto malestar entre los militares y favoreció la tendencia republicana de muchos de ellos. 

            En enero de 1929 hay un nuevo pronunciamiento conducido por Sánchez Guerra y que cuenta con el apoyo de los republicanos. El plan era expulsar a Alfonso XIII y convocar unas Cortes constituyentes encargadas de determinar la forma de gobierno del país. El movimiento fracasó por la indecisión de muchos de los conspiradores, quedando aislada la guarnición de Ciudad Real cuyo levantamiento fue duramente reprimido por el gobierno, mientras Sánchez Guerra es detenido en Valencia y encarcelado.

            No por ello finalizó la oposición y las protestas contra la dictadura. Así, en marzo de 1929, los estudiantes universitarios y el claustro de la Universidad de Madrid se ponen en huelga como consecuencia de la reforma universitaria del gobierno, por la que se equiparaban los títulos obtenidos en universidades religiosas (Deusto o El Escorial) con los de las universidades públicas. La huelga es duramente reprimida por el gobierno: el líder estudiantil Antonio Sbert es detenido, se cierra la Universidad de Madrid, los alumnos pierden su matrícula y se destituye a las autoridades académicas. Ante ello, el movimiento se extiende por otras universidades (Sevilla, Granada, Valencia) que son también cerradas.

            La protesta se amplía, entonces, con la intervención a favor de los estudiantes de profesores e intelectuales de gran renombre que renuncian a sus cátedras: Menéndez Pidal, Sánchez Albornoz, Ortega y Gasset, Fernando de los Ríos…etc. Al final, el gobierno cede por el temor a un escándalo internacional (se celebraban las exposiciones universales de Barcelona y Sevilla y una reunión de la Sociedad de Naciones en Madrid). Esto causó un enorme desgaste del gobierno e hizo que los estudiantes y profesores se unieran al frente antidictatorial que pedía el final de la monarquía y la proclamación de una república. 

            En Julio de 1929, la Asamblea Nacional Consultiva presenta su nuevo proyecto de Constitución. La gran mayoría de las fuerzas políticas lo rechazó por lo que Primo empezó a tomar conciencia de que se estaba quedando solo y sin apoyos. A la falta de apoyo político se unió, a partir de 1929, una grave crisis económico: la deuda pública se había duplicado, se tiene que devaluar la peseta y se incrementa el déficit comercial. La situación se complica aún más a finales de 1929 con la reanudación de la protesta estudiantil y la preparación de un nuevo golpe en el que intervienen civiles y militares.

            Aislado, Primo se dirigió a los jefes militares para saber si seguía contando con su apoyo. Las tíbias respuestas hacen que presente su dimisión en enero de 1930, dimisión aceptada por el rey que nombró como jefe del gobierno al general Berenguer. La Dictadura dejaba de existir tras 6 años. 

6.- EL GOBIERNO BERENGUER Y LA CAÍDA DE LA MONARQUÍA.

 

            El objetivo del nuevo gobierno fue salvar a la Monarquía del derrumbamiento de la dictadura. Sin embargo, el nuevo gobierno tuvo una gran falta de visión política ya que se empeñó en volver a la situación anterior al triunfo de la dictadura como si nada hubiera sucedido en el país. Esta actitud hizo que la mayoría de la sociedad identificara definitivamente a la Monarquía con la vuelta al viejo sistema de la Restauración y sus vicios.

            Berenguer se encontró con muy pocos apoyos, que provenían de la vieja clase política que aspiraba a recobrar su protagonismo político. Entre los hechos que merecen destacarse de su gobierno están: a) Medidas para acabar con el sistema de poder de la dictadura como la disolución de la Asamblea Nacional Consultiva o la sustitución de los concejales por los anteriores a 1923. b) Proclamación de una amnistía general que facilita la vuelta del líder estudiantil Sbert, el reingreso de los catedráticos en la universidad, la vuelta del cuerpo de artillería y la libertad de muchos anarquistas. c) El aumento de la conflictividad social en las calles con multitud de huelgas dirigidas por la UGT y la CNT, que salida de la clandestinidad vuelve a reconstruir sus bases y su alta afiliación. d) La reconversión de la Unión Patriótica en un bloque monárquico dirigido por Calvo Sotelo y llamado Unión Monárquica Nacional. Este grupo no logró reunir a todas las fuerzas monárquicas, pues una buena parte de figuras como Sánchez Guerra, Miguel Maura o Alcalá Zamora se pasan a apoyar al movimiento republicano, al igual que muchos intelectuales y el cuerpo de artillería. 

            Sin embargo, el hecho más importante será el auge del republicanismo. Caracterizado por su desunión y su falta de apoyos, a partir de la instauración de la dictadura comenzó a tomar fuerza.

            Como hemos visto, en 1926 aparecía Alianza Republicana, una alianza de todos los sectores republicanos ( Azaña con Alianza Republicana, Lerroux con los radicales, Domingo con los federales, el regionalismo republicano gallego dirigido por Casares Quiroga y el catalán dirigido por Maciá, así como el republicanismo conservador de Alcalá Zamora). Tras su unión, los republicanos provocaron una serie de pronunciamientos contra la dictadura como la Sanjuanada o el de Sánchez Guerra, que fracasaron. No por ello se desanimaron, ni pedieron fuerza. Al contrario, en agosto de 1930 van a firmar el Pacto de San Sebastián, pacto que une a todas las fuerzas antidinásticas: republicanos, nacionalismos, intelectuales, sindicatos estudiantiles, parte del ejército, los socialistas, anarquistas y los comunistas en un objetivo claro: derrocar a la monarquía y proclamar la república. Para ello, se elige a un Comité revolucionario encargado de diseñar el plan que hería caer la monarquía. El plan consistía en el pronunciamiento de las pocas unidades adictas del ejército y lanzar a los obreros a la calle en una huelga general para forzar así la abdicación del rey, aunque de momento sin fecha.

            Sin embargo, la creciente conflictividad social en las calles con frecuentes huelgas de obreros y estudiantes; Las campañas de propaganda a favor de la república en la prensa en las que participaban renombrados intelectuales; El éxito del mitín conjunto convocado por republicanos y socialistas en la plaza de las Ventas en Madrid a finales de septiembre; la débil respuesta del gobierno y las fuerzas monárquicas; La falta de iniciativas del propio Alfonso XIII….son causas que convencen al comité revolucionario, que en octubre se autoproclama como gobierno provisional de la república, de que había que poner en práctica ya el golpe, fijándose la fecha para el 15 de diciembre de 1930.

            Pero los acontecimientos se precipitan: Adelantándose a la fecha, el 12 de diciembre se pronuncian en Jaca los capitanes Galán y García Hernández proclamando la república y dirigiéndose a Huesca. Sin embargo, la falta de municiones, el mal tiempo y la falta de apoyo hacen que tengan que rendirse, siendo sometidos a un consejo de guerra y fusilados.

            El 15 de diciembre se pronuncian en Madrid el general Queipo de Llano y los comandantes Ramón Franco e Hidalgo que se apoderan de aeródromo de cuatro vientos. Pero, faltos del apoyo popular por las dudas de los socialistas a convocar las huelga general, terminan fracasando y huyendo a Portugal en avión. Al mismo tiempo, el general Mola, director general de seguridad, detiene y encarcela a parte del comité revolucionario: Alcalá Zamora, Fernando de los Ríos o Largo Caballero. En conclusión, la vía revolucionaria para instaurar una república había fracasado estrepitosamente.

            No por ello se detuvo el movimiento a favor de la república. Desde principios de 1931 vuelve a recrudecerse la agitación social, con huelgas y revueltas en todas las grandes ciudades del país. El gobierno de Berenguer, falto de apoyos y cada vez con menos fuerza, no consigue dominar la situación. Así, el rey acepta la dimisión de Berenguer y se forma el último gobierno monárquico cuyo jefe fue el almirante Aznar y que reunía a viejos políticos monárquicos, figuras ya muy desgastadas como Romanotes, García Prieto, Berenguer…etc.

            El nuevo gobierno toma la decisión de convocar, en primer lugar, unas elecciones municipales a las que seguirían unas generales a Cortes constituyentes. Esta doble convocatoria obedecía a la intención de los monárquicos y del rey de ganar tiempo para reorganizar las fuerzas adictas a su persona.

            Por su parte, los republicanos y socialistas decidieron acudir a las elecciones municipales del 12 de abril de manera conjunta. Además, iniciaron una intensa campaña en la que presentan a las elecciones municipales como un plebiscito, es decir, en la que no sólo se elegirían a los concejales, sino que también se votaba entre Monarquía o República.

            Celebradas las elecciones el 12 de Abril con un alto nivel de participación, el resultado final arrojó una amplísima victoria de las candidaturas republicano-socialistas, que logran vencer en 41 de las 50 capitales de provincia y, dentro de ellas, en las ciudades más importantes del país. A pesar de que en total el número de concejales monárquicos fue mayor ,26.000 frente a 24.000 republicano/socialistas, gracias a su triunfo en el mundo rural donde los caciques seguían teniendo fuerza, los resultados se interpretan como un apoyo a la República de los sectores más dinámicos y libres de la sociedad, el mundo urbano. En consecuencia, el 14 de abril de 1931, Alfonso XIII decide exiliarse a Francia. Ese mismo día, los miembros del comité revolucionario, convertido en Gobierno Provisional con Alcalá Zamora como Presidente, proclamaban en Madrid la instauración de la II República Española, aclamada por una gran mayoría de la población en todo el país.