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EL MOVIMIENTO OBRERO

 

1.- INTRODUCCIÓN.

2.- EL MOVIMIENTO OBRERO ESPAÑOL. SOCIALISMO Y ANARQUISMO. 


 1.- INTRODUCCIÓN. 

 

            El nacimiento del movimiento obrero está ligado a las transformaciones políticas, sociales y económicas que trae consigo la victoria de las ideas del Liberalismo, tanto político como económico.

            Desde el punto de vista político-social, la desaparición de los privilegios y el establecimiento de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley trajo consigo la desaparición de la sociedad de tipo estamental y el establecimiento de una sociedad de clases, formada por dos clases: 1) La Burguesía, grupo minoritario y dueño del poder político y económico. 2) El Proletariado. Grupo mayoritario, formado por campesinos y obreros, pobres y con muy poca participación en política. La pertenencia a una clase u otra está determinada por la riqueza que se posea y, en teoría, estamos ante una sociedad abierta pues se puede pasar libremente de una clase a otra, dependiendo de la riqueza que se posea.

            Desde el punto de vista económico, el liberalismo económico (Capitalismo) trae consigo la no intervención del Estado en la economía. A esto debemos añadir el desarrollo de la Revolución Industrial, que da lugar al desarrollo del Maquinismo y a un fuerte crecimiento demográfico (Revolución demográfica). La interrelación de estos tres factores dará lugar a la aparición de graves problemas que van a afectar sólo al proletariado: sueldos muy bajos, aumento del paro, pésimas condiciones de trabajo, explotación de mujeres y niños, barrios obreros de viviendas en muy malas condiciones, analfabetismo..etc .

            Como el Estado, dominado por la burguesía y en virtud del principio de no intervención, no hace nada por solucionar estos problemas, será el propio proletariado el que inicie la lucha por solucionarlos, lucha que se conoce como el Movimiento Obrero.

            Movimiento obrero que iniciaron los obreros industriales (los que tenían un mínimo de cultura) en las ciudades y luego, poco a poco, se irá extendiendo al mundo rural del campesinado. Por eso, las primeras manifestaciones las encontramos en Gran Bretaña, el país más industrializado, y desde allí se extenderá al resto de Europa.

            La primera manifestación del movimiento obrero fue un movimiento clandestino llamado Luddismo, un movimiento violento cuyo fin era destruir la maquinaria, a la que los obreros echaron la culpa del paro. La dura represión del gobierno británico hizo que fracasara. Posteriormente, aparecieron los primeros sindicatos obreros (las Trade Unions) que empezaron a luchar por mejorar los salarios y las condiciones laborales. Otra manifestación significativa del movimiento obrero fue el Cartismo, en el que los obreros comenzaron a defender una serie de reivindicaciones políticas, al comprender que la única solución a sus problemas era la de tener representantes en el Parlamento inglés, para que lucharan por mejorar los sueldos y las condiciones laborales.

            A mediados del Siglo XIX, el movimiento obrero va a conocer un giro radical: si hasta ahora sólo había luchado por las mejoras económicas y de las condiciones de trabajo, desde mitad del Siglo XIX se presenta como un fenómeno totalmente revolucionario, ya que va a perseguir un cambio total en la forma de organización política, social y económica de los estados, totalmente diferente a la que había establecido el liberalismo y basada en las ideas de dos nuevas corrientes ideológicas: el Socialismo y el Anarquismo. A su vez, dentro del Socialismo podemos distinguir dos líneas de pensamiento: 1) La primera en desarrollarse fue la del Socialismo Utópico. Corriente constituida por una serie de pensadores de ideas muy diferentes, pero que tienen algunos puntos en común: a) Muchas de sus ideas proceden del pensamiento ilustrado del Siglo XVIII. Entre ellas destaca la de que el hombre es bueno por naturaleza (Rousseau), por lo que llegan a la conclusión de que el hombre es capaz de reconocer los defectos de la sociedad que ha creado y de cambiarla. b) Son pacifistas y critican duramente al tipo de sociedad liberal. c) Sus ideas calaron poco entre el proletariado. d) Casi todos presentan en sus obras nuevos modelos de sociedad, perfectas, donde todos sus integrantes son felices (de ahí el calificativo de utópicos), pero su gran “fallo” está en que no determinan los pasos que hay que dar para pasar de la sociedad liberal a la sociedad ideal que plantean. Entre sus principales representantes, están Saint-Simón, Louis Blanc, Owen o Fourier. 2) Posteriormente aparecerá el Socialismo Científico o Marxismo, basado en las ideas de Carlos Marx que se convertirán en la base de las ideas del Socialismo a partir de mitad del Siglo XIX.    

            Las dos grandes manifestaciones del movimiento obrero a partir de estos momentos fueron la fundación de las Internacionales Obreras, que pretendieron unir a todos los proletarios para luchar por sus ideas. No tuvieron, sin embargo, mucho éxito por las divisiones internas que tuvieron y por problemas externos que les quitaron importancia, como el estallido de la guerra franco-prusiana en 1870, el desarrollo del fenómeno imperialista o el estallido de la I Guerra Mundial. 

2.- EL MOVIMIENTO OBRERO ESPAÑOL. SOCIALISMO Y ANARQUISMO.

 

            a.- Situación de obreros y campesinos. Son la gran mayoría de la población, entre unos 10-12 millones de los 15 millones del total de la población española del Siglo XIX. No tienen ningún poder político (el sufragio será casi siempre censitario), son muy pobres y no tienen ningún reconocimiento social, al contrario, en el Siglo XIX se les desprecia y se les tilda de “chusma soez”, “la canalla” o “gente de bronce” continuamente.

            Con la implantación del liberalismo ambos grupos sufrieron un proceso de proletarización, empeorando su situación:

             a) Los campesinos. No se beneficiaron del proceso desamortizador al no tener dinero para comprar las tierras. Su situación fue empeorando por : 1) Los arrendatarios vieron como los contratos se redujeron en tiempo y subieron en cuanto a la cantidad a pagar aunque, al menos, eran dueños de la cosecha. 2) La mayoría de campesinos se convierten en jornaleros, es decir, dueños de nada, ni de la tierra que trabajan, ni de la cosecha que obtienen, sólo tienen su trabajo a cambio del cual cobran un sueldo.

            b) Los obreros. Vieron como su situación empeora y sufren el mismo proceso de proletarización, es decir, no son dueños de nada, ni de las máquinas y medios de producción, ni del producto que elaboran, sólo tienen un sueldo a cambio de su trabajo.

            Ambos grupos vieron como a lo largo del siglo la situación fue a peor: los sueldos fueron cada vez más bajos, debido a la creciente oferta de mano de obra por el aumento de la población y de la mecanización; el paro se hizo mayor; las condiciones de trabajo son muy malas: duras jornadas de trabajo (16-18 horas), sin seguridad social, ni subsidio de desempleo..etc; Ven como sus mujeres e hijos son duramente explotados en el trabajo y cobran sueldos menores; No tienen ningún tipo de preparación cultural, siendo la mayoría analfabetos; Viven hacinados en barrios con viviendas de pésima calidad…etc.

            b.- El movimiento obrero. 

            La mecánica general del movimiento obrero español en sus primeros tiempos es la siguiente: En las revueltas, obreros y campesinos luchan por mejorar sus condiciones laborales y sueldos, teniendo muy poco de reivindicaciones sociales. Por eso, se levantan apoyando el programa político de algún partido, ya que esperan que el cambio político traiga consigo la mejora de sus condiciones de vida. Por su parte, los partidos políticos recurren a las masas proletarias, prometiéndoles la solución a sus problemas, para hacer la revolución y obtener el poder. Una vez que lo consiguen, se olvidan totalmente de los proletarios. Ello provocará el progresivo desengaño de las masas proletarias con los partidos políticos, en el fondo burgueses, y su rápida adhesión al socialismo o anarquismo cuando lleguen a España.

             Constatar, también, que los dos grandes focos de las manifestaciones proletarias son: 1) Por una parte, Cataluña. Donde se dan las manifestaciones más importantes protagonizadas por los obreros industriales, algo lógico pues es la zona de mayor industrialización de España. 2) Por otra, Andalucía. Donde se dan las manifestaciones más importantes protagonizadas por los campesinos, lógico, también, pues es la zona con mayor número de jornaleros. 

            1.- Manifestaciones obreras.

            Al igual que en Gran Bretaña, las primeras manifestaciones obreras en España se encuadran dentro del Luddismo, es decir, son violentas y su objetivo es destruir la nueva maquinaria a la que se echa la culpa de la mala situación del obrero, Entre ellas, podemos destacar:

            a) La primera importante la encontramos tempranamente, durante el Trienio Liberal. En el momento en que los moderados o doceañistas se ven presionados por los exaltados que quieren más reformas. Los exaltados pidieron la desaparición de las diferencias sociales y económicas para ganarse a las masas y provocar la revolución. Los sucesos más importantes se produjeron en Alcoy, donde los obreros penetraron en las fábricas y destruyeron la nueva maquinaria recién importada de Inglaterra. Es, pues, una manifestación del Luddismo en nuestro país.

            b) En 1835, durante el gobierno del Conde de Toreno y con un ambiente revolucionario en todo el país, en Barcelona las masas obreras destruyen la fábrica textil de Bonaplata, la más moderna de España. Otro acto de Luddismo.

            Posteriormente, siguiendo el ejemplo británico, los obreros iniciaron el movimiento sindical apareciendo los primeros sindicatos obreros:

            a) En 1840, se funda en Barcelona el primer sindicato obrero: la Sociedad de Tejedores, que fue prohibido por las autoridades. No obstante, en la clandestinidad, siguió funcionando y durante la Regencia de Espartero contaba con 50.000 militantes.

            Con la llegada de los moderados al poder (década moderada) se incrementan las medidas represivas contra los sindicatos obreros que, sin embargo, siguen organizando huelgas y movimientos de resistencia como: los de agosto de 1844 en Barcelona, marzo de 1846 en Sabadell o el apoyo al intento de revolución progresista en 1848. Todos ellos duramente reprimidos por el gobierno.

            A partir de 1850 se intensifica el movimiento asociacionista en toda Cataluña. Un antiguo tornero, Josep Clavé, organizó unos coros que funcionaron, a la vez, como sindicatos de ayuda mutua. En marzo de 1854, provocaron una huelga general en Barcelona, con luchas en las calles, barricadas y varios obreros muertos. El conflicto amenazó con extenderse por toda Cataluña, por lo que las autoridades prometieron legalizar los sindicatos obreros, pero nada se hizo. 

            b) Ante esta actitud, los obreros participaron activamente en la revolución de 1854 apoyando a los progresistas, que les habían prometido que cumplirían con sus reivindicaciones. 

            Meses después de la revolución, se constituye otro gran sindicato en Barcelona: la Unión de Clases, que en 1855 reúne a más de 30.000 afiliados que piden su legalización. La burguesía catalana y los progresistas se asustaron por el crecimiento de las asociaciones obreras y obligaron a disolver a la Unión de Clases, siendo uno de sus líderes, José Barceló, fusilado. Ello provoca el estallido de otra huelga general que contó con el apoyo masivo de todos los obreros catalanes. La huelga, por otra parte, se extendió por otras ciudades españolas: Valencia, Cádiz, Bilbao… . Todas fracasaron por la acción del gobierno que utilizó al ejército para disolverlas. Ello provocará que los sindicatos dejen de apoyar a los progresistas y comiencen a apoyar al partido demócrata y el republicano. 

            c) La participación masiva, tanto de obreros como de campesinos, en la revolución de 1868, apoyando al partido demócrata y buscando en el cambio político una mejora de sus condiciones laborales. En algunos puntos, sin embargo, también se luchó por una serie de reivindicaciones sociales influidas en las ideas del socialismo utópico. Entre los difusores de estas ideas está Fernando Garrido, un demócrata que predicaba que el hombre no era libre si trabajaba para otros por un sueldo. La revolución debía hacer que los campesinos fueran dueños de las tierras que trabajaban y que los obreros, colectiva o individualmente, fueran dueños de las fábricas. Ahora bien, Garrido no explica (como todos los socialistas utópicos) los mecanismos de cómo llegar a esta situación. En Cataluña, Garrido fundó escuelas nocturnas para los obreros en las que, aparte de enseñarles a leer y escribir, les fue inculcando sus ideas.

            2.- Manifestaciones campesinas. Están mucho peor documentadas que las obreras. Su centro está en Andalucía, donde el número de jornaleros no cesa de aumentar, así como su pobreza.

            Prácticamente, desde el Trienio Liberal se constatan continuas revueltas en los campos andaluces protagonizadas por los jornaleros, en las que se van quemar cosechas, ocupar fincas…etc. La creación de la guardia civil en 1844 provocará un mayor control de la situación en el medio rural, aunque se siguieron haciendo revueltas entre las que destacan:

            1.- Levantamientos campesinos apoyando la revolución de 1854 que se dan en Morón, Utrera o El Arahal, en los que se ocuparon varias fincas y se quemaron las cosechas.

            2.- La revuelta campesina en Loja y su comarca en 1861. Fue capitaneada por el veterinario Pérez del Álamo y llegó a contar con el apoyo de más de 20.000 campesinos. Si ideología era un tanto confusa, parece que intentaron implantar una república, pero faltos de armas fueron fácilmente vencidos por el gobierno. 

            3.- La participación masiva en la revolución de 1868 a favor de los demócratas.

            4.- Por otra parte, desde los años 40 se fueron expandiendo con gran rapidez las ideas del Socialismo Utópico. Destaca, en especial, Cádiz, por la que penetraron en España muchas de las ideas del socialismo utópico y especialmente las de la doctrina de Fourier.

            Fourier fue un socialista utópico de Francia que defendió una nueva sociedad basada en la creación de pequeñas comunidades, los Falansterios, de no más de 1400 integrantes a las que se pertenece voluntariamente. En los falansterios, la propiedad de los medios de producción es colectiva y son totalmente autónomos y autogestionarios, es decir, se realizarán en ellos todo tipo de actividades para poder vivir. Las ideas de Fourier fueron introducidas por Joaquín Abreu, que consiguió organizar un grupo de seguidores en la provincia de Cádiz. Uno de ellos, Sagrario de Veloy, intentó la fundación de un falansterios a las afueras de Jerez, sin embargo el proyecto terminó en fracaso.

            3.- Socialismo y Anarquismo. 

 

            a.- Llegada de la I Internacional. A partir de la Revolución de 1868, el movimiento obrero español experimenta un cambio significativo. Abandona la práctica del Luddismo o las ideas del socialismo utópico y defenderá las ideas del anarquismo o marxismo que llegan a nuestro país tras la fundación de la I Internacional obrera. 

             En 1869, llega a España Fanelli, difusor de las ideas anarquistas. Fanelli predicó la revolución de los proletarios, una revolución capaz de destruir toda autoridad, toda injusticia y toda opresión y a partir de la cual surgiría una sociedad de hombres iguales y libres. Las doctrinas de Fanelli prendieron con facilidad entre las masas populares, que empezaron a apoyar al anarquismo.

            Por su parte, en 1871 llega a España Lafargue, yerno de Marx y difusor de las ideas socialistas. Tenía la ventaja de conocer el idioma, pero no era un hombre de masas, ni sabía atraerse a la gente como Fanelli. Era, sin embargo, más organizador, mientras Fanelli viajó por toda España, Lafargue trabajó en Madrid, donde se ganó el apoyo de la clase de los tipógrafos (Pablo Iglesias o José Mesa). Fueron pocos, pero mucho mejor organizados que los anarquistas.

            Al principio, el anarquismo tuvo muchos más seguidores que el socialismo en España, a diferencia de la mayor parte de los países europeos. El porqué es una cuestión aún no bien explicada: Quizá el socialismo prende mejor en sociedades altamente industrializadas (en España la industrialización era muy baja), quizá el predominio de jornaleros sobre obreros industriales y ciertos rasgos del carácter español sean más propicios al desarrollo del anarquismo.

            El número de afiliados fue creciendo rápidamente. Así, en 1870 cuando se celebra el primer congreso de la Internacional española en Barcelona, el número de integrantes no pasó de 100 (tanto socialistas, como anarquistas), sin embargo, dos años después, eran ya 11.000 y en 1873, 30.000.

            En 1871, en el Congreso de Valencia, las posturas entre anarquistas y socialistas se hicieron irreconciliables y, al igual que pasó con la internacional europea, ambos movimientos se separan y llevan caminos distintos.

            Por último, destacar que el crecimiento tanto de socialistas como de anarquistas empezó a preocupar a la clase política y burguesa. Como resultado, en las Cortes de 1872 se decide prohibir la Internacional en España, prohibición que se mantiene durante la I República, el régimen de Serrano y los primeros años de la Restauración. Por tanto, los primeros pasos del anarquismo y socialismo español se dan en la clandestinidad.